Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos
Nuestro primer caso de éxito; La historia de Sofia, de la camada piloto
En las metodologías agiles hay un concepto que es aplicable a todos los ámbitos que se llama MVP, donde sus siglas en español son; Mínimo Producto Viable, que permite probar la idea y mejorar para crear un mejor producto.
No hay nada mas placentero y que genere mas orgullo, que presentar un caso de éxito. La camada piloto de las Chicas de Haití, contó con la participación de Sofia.
Hoy queremos presentarle su historia, escrita en primera persona.
“Nadie puede elegir de dónde viene, pero sí puede cambiar el curso de sus acciones para definir a dónde va. Soy Sofía, nací en Argentina, y crecí en una de las zonas más pobres del conurbano bonaerense. A los 19 años, me encontraba con un bebé en brazos y un fuerte deseo de progresar, de estudiar algo que pudiera brindarle a mi hija un mejor futuro. En el camino, recibí mucha ayuda para poder comenzar, continuar y terminar una carrera universitaria. Estudié la Licenciatura en Relaciones Públicas en la Universidad Nacional de La Matanza, una institución que se enorgullece de ser la que llevó por primera vez a las familias de barrios de calles sin asfalto, sin alumbrado público ni veredas, a la primera generación de hijos profesionales, de graduados universitarios.
El año 2020, con dos hijas a cuestas, llegó el momento de reinventarme. Mi carrera en comunicación había alcanzado un techo, mis posibilidades de crecimiento eran limitadas y, con la pandemia, era necesario salir de la zona de confort o morir en el intento. El sacrificio de pasar 8 horas fuera de casa para buscar un mejor bienestar económico o avanzar profesionalmente ya no era una opción viable. Necesitaba un empleo que me permitiera conciliar la vida laboral y el cuidado de mis hijas. No estaba dispuesta a seguir perdiéndome de verlas crecer.
Con la ayuda de Paula, su mentoría y su guía, comencé a dar mis primeros pasos en el mundo de la tecnología de la información. Empecé con una diplomatura en gestión de proyectos y luego seguí capacitándome y obteniendo distintas certificaciones en metodologías ágiles. Aprendí el uso de diferentes herramientas y me adentré de lleno en el mundo de los ERP (soluciones tecnológicas que permite centralizar toda la gestión de una empresa)
El programa de las chicas de Haití, me permitió construir incluso una nueva idea de quién era y quién quería ser.
Fue Paula quien me abrió la puerta a mi primera pasantía en su empresa de consultoría. En cuestión de meses, ya estaba trabajando desde mi casa en Argentina para un cliente en España, con operaciones en todo Latinoamérica. El primer mes, había ganado lo que me llevaba un año en mis trabajos anteriores.
Fue difícil; tuve que superar caídas, enfrentar miedos, asumir nuevos retos, aceptar críticas dolorosas, pero con constancia y esfuerzo fui superando cada desafío y ampliando mis habilidades en campos que ni siquiera me había imaginado.
Una vez completado el proyecto, la siguiente oportunidad llegó prácticamente de inmediato. A casi cuatro años de haber comenzado mis primeros pasos, continúo trabajando bajo la misma modalidad. Me siento feliz de haber dado ese salto.
A menudo, me preguntaba; ¿Cuál podría ser mi aporte como profesional de relaciones públicas en el ámbito de la tecnología? En el transcurso de este camino, descubrí que habilidades como la comunicación efectiva, la capacidad de construir relaciones sólidas, la adaptabilidad a entornos cambiantes y la habilidad para trabajar bajo presión, provenientes de mi experiencia en comunicación, resultan invaluables y de gran atractivo en el mundo IT.
Todavía tengo mucho por aprender, pero como dijo alguien muy sabio, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. Este viaje me ha demostrado que en el sector tecnológico, hay un mundo de oportunidades esperando ser exploradas por mujeres valientes que tengan el coraje para salir de su zona de confort, apoyarse en otras mujeres fuertes que nos acompañan en cada nuevo desafío.
Así que no importa cuál haya sido tu formación, siempre hay un lugar para aquellos que se animen a cambiar el rumbo de sus vidas.. a buscar ayuda y animarse a escribir una nueva historia.”
El caso de Sofia, nos llena de orgullo y admiración. Acompañarla en este proceso, ser testigos de su éxito profesional y haber aportado en su empoderamiento nos alienta y nos da fuerzas para continuar en este camino.
No solo ella ha aprendido en esta transformación; Nosotras hemos mejorado y sistematizado el proceso para ayudarlas. Estamos preparadas para nuestra primer piloto.
¿Te animas a ser parte?
Escríbeme! puedes estar a un click de reescribir tu historia

